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Ordenanza Nº4.030/2018

Ordenanza Nº 4.030/2018

Rivadavia, 08/02/2018

 

            En la localidad de  América existe  una calle sin nombre ubicada en el corazón del barrio San José, territorio de trabajadores rurales, arrieros, reseros, bolseros de los galpones del FFCC, trabajadores que forjaron la economía y la peculiaridad de nuestro distrito.

            Esta calle mide aproximadamente unos cien metros y es la continuación de la calle Salta, entre Buenos Aires y Entre Ríos. En esta zona se da la particularidad que vivieron varios hombres de a caballo, peones, reseros, arrieros  y los vecinos  del barrio han pensado con justicia que debería llamarse “Calle de los Reseros”.  Nicolás Gómez, Eleuterio Fuentes, Miguel Montes, Antonio Quintín Saavedra  y Raúl Rocha supieron vivir por ahí.

            En Rivadavia, y antes de que fuéramos Rivadavia, el trabajo en el campo era eminentemente ganadero. Trigo y ovejas fueron probablemente las primeras actividades económicas; las vacas llegaron un poco después y definieron nuestra economía y nuestra idiosincrasia y es allí donde el trabajo de los reseros se hace costumbre.

            El resero es peón que conduce una tropa de ganado al mando de un capataz, y es mucho más que eso.

            En Rivadavia los movimientos de enormes tropas de ganado fueron durante décadas moneda corriente. Grandes casas ferieras donde se compraba y vendía ganado; actividad de engorde, cría y recría con ciento de miles de cabezas transitando por el distrito a cargo de grupos de reseros fundamentales  para el desarrollo de  una economía básicamente dominada por la ganadería.

Dice Ramón Capdevila: “Iguales eran para el resero los días y las noches. Las madrugadas y las siestas. El sol calcinador de enero o el viento helado y las escarchas del invierno […] Las lluvias, el barro o las cerrazones no atajaban su marcha. Con temporal o con inundaciones, sin caminos cuando aún no lo había, cortando campo y entre pajonales, la marcha proseguía.[…] Se comía dónde, cuándo y cómo se podía […] Seco o empapado por la lluvia, se dormía muchas veces sobre el lomo del caballo, mientras se rondaba. Allí estaba la hacienda, confiada a su rectitud y a su cuidado, y no debía faltar en la entrega un animal.[…] Y se seguía marchando hasta llegar. Y hasta entregar la hacienda […] Criollos endurecidos en la penuria del trabajo que no admitía espera ni desfallecimientos.                                                                                                                                                  Oficio duro si los hay, el del resero exigía un organismo de hierro, a toda prueba y un instinto de baqueano y un temple de carácter estoico y abnegado.[…] Oficio duro y digno, que exigía por todo capital una voluntad de acero, junto con el caballo, el recado y el poncho”

Los reseros, junto con las demás profesiones del campo forjaron una forma de ser, una cultura, que hoy todavía nos abarca y que debemos preservar. Nuestra historia es también, y de manera preponderante, la historia de nuestros paisanos, de nuestra gente de campo.

Unos de los máximos poetas de estas tierras, Edilio Machado, los homenajeó y los describió de esta manera:

GENTE DE A CABALLO

Troperos Americanos

Siempre libres y sin cadenas,

como Pascual Loperena

como don Froilan Romano

con ese decir paisano

de don Saturnino Gómez

alegrando los fogones

como el gaucho Leandro Bargas

como Ramoncito Parra

aguantando chaparrones

 

Andar, siempre, enhorquetado

en un zaino o alazán

como Guillermo Dutchsman

como don Tomas Machado

forasteros en los poblados

a lo Nicanor Correa

como Isidoro Pereyra

o su hijo Bombolito

arrimando despacito

animales pá la feria

 

Don Alberto Monasterio

también lo tengo presente

Demetrio Oliva, que gente

que me alegran el recuerdo.

Andrés Gómez, yo no pierdo

la memoria en estos casos,

si habrá dormido en los brazos

del gaucho Marcos Tolosa

Timolan Páez, cosa hermosa

haciendo cimbrar el lazo

 

Don Baldomero Lencinas

hachando por las paletas

Venado Juarez la trompeta

a un parejero le arrima

Y esta tierra tan divina

lo cautivó a este ingles

Tomás Cormak y seré

un puñado de emoción

al cantar con corazón

Andrés Vilches amor y fé

 

Perdonen si se han quedado

unos cuantos sin nombrar,

en el próximo cantar

todos serán recordados,

algunos ya se han marchado

y nos miran desde el cielo,

a otros yo tengo el consuelo

de brindarles este abrazo,

para estos criollos machazos

agito alegre el pañuelo

 

             Nombrar a esta calle con el nombre de “Calle de los Reseros” es mucho más que un trámite administrativo; es también un justo homenaje a esa noble profesión perdida, a esos hombres, a esa idiosincrasia, a ese estilo, a esa filosofía de vida.

 

EL HONORABLE CONCEJO DELIBERANTE DE RIVADAVIA EN USO DE SUS FACULTADES SANCIONA LA SIGUIENTE:

ORDENANZA

ARTICULO 1.- Designase con el nombre de “ Calle de Los Reseros”  a la calle de la ciudad de América que es continuación de la calle Salta entre Buenos Aires y Entre Ríos, demarcada en el plano adjunto y que es parte de esta ordenanza, como Anexo 1.

 

ARTICULO 2.- Comuníquese, Regístrese y Archívese.-

 

          DADA EN LA SALA DE SESIONES DEL HONORABLE CONCEJO DELIBERANTE DE RIVADAVIA A LOS OCHO DIAS DEL MES DE FEBRERO DEL AÑO DOS MIL DIECIOCHO.-------------------------------------------------------------------------------

 

 

 

                                                          

MARÍA FABIANA MILANI

 

 

JORGE PABLO ROSOLEN

Secretaria

 

 

Presidente

Honorable Concejo Deliberante

 

 

Honorable Concejo Deliberante

 

 

 

REF. : Expte Nº 6/2018